Mural monumental de Canessi en taludes de la presa hidroeléctrica Malpaso


Fredy López Arévalo /Herbert Castellanos

En el año de 1963, la entonces Secretaría de Recursos Hidráulicos convocó a varios artistas a un concurso para realizar el monumento conmemorativo de la presa hidroeléctrica que se estaba construyendo en Malpaso, Chiapas. El proyecto de Federico Canessi, fue el elegido.

Canessi nació en México, D. F., el 25 de septiembre de 1906; y allí murió el 29 de agosto de 1977.

La gigantesca obra que abarcando una superficie vertical de 240 metros de base en tres tramos por una altura de 38 metros, simboliza el dominio del hombre sobre el río, fue dirigida por el escultor Francisco Canessi (México DF 1906/1977), quien con el apoyo de más de 100 artistas y obreros, desgastaron la roca con barrenas neumáticas y media tonelada de dinamita, dando los toques finales con cincelados a mano, encaramados en andamios en las alturas.

Proceso de la construcción
EL ARTISTA Federico Canessi

La propuesta escultórica de Canessi se fincó bajo la premisa de esculpir sobre los taludes pétreos una alegoría al hombre controlando el agua del río para su beneficio.

Dentro de sus obras más importantes se encuentran El Monumento a los Mártires de Orizaba (1930); Monumento a los mártires de Río Blanco y Héroe de Nacozary, en Culiacán Sinaloa; coautor de del monumento a la Patria en Iguala Guerrero; escultura Carmen Serdán; Mascarilla Mortuoria de Diego Rivera; Diosa de Plata para el PECIME; mural en la presa Nezahualcóyotl, en Chiapas.



La obra se ubica en una de las paredes de la presa de Malpaso
MAQUETA GENERAL DE LA OBRA


En el lado occidental del mural vemos la figura esgrafiada de Tláloc, el dios náhuatl de las aguas y de la fertilidad de la tierra, con sus característicos ojos redondos y colmillos jaguarinos. A la derecha de Tláloc, pájaros y mariposas estilizadas, emprenden el vuelo hacia la enorme figura del torso humano de un ser con una cabeza de rasgos típicamente mexicana –un hibrido entre cabeza olmeca y rostro de Benito Juárez- que con los brazos abierto recibe las olas del empuje de las aguas, sosteniendo en su mano derecha, algo parecido a una espada que representa un rayo eléctrico y abrazando en su mano izquierda una olla cerámica, así como algunos productos agrícolas entre los que vemos claramente frutos de cacao, mazorcas de maíz y espigas de amaranto. En el extremo oriental del mural, observamos una gigantesca mano de cuyos dedos escapa el agua.

El conjunto escultórico, está decorado a lo largo de toda su base, con unas representaciones de volutas celestes, que representan el poder de las grandes aguas.

En la plazuela engramada desde donde se observa el gran mural, se encuentran varias esculturas olmecas originales, las cuales fueron localizadas en los terrenos que cubrió la presa, antes de que subieran las aguas. Una de ellas, sin duda es la figura decapitada de un felino en posición sedente



Cómo llegar: Desde Tuxtla Gutiérrez hay dos caminos; el directo va por la carretera de cuota, pasando el Puente Chiapas, con una distancia de 95 kilómetros. La otra ruta, más interesante y pintoresca, pasa por las ciudades coloniales de Copainalá y Tecpatán, en un trayecto total de 135 kilómetros. Servicio de transporte público desde el Mercado de los Ancianos.


Donde comer: Tanto en el centro como en el embarcadero, hay varios restaurantes en donde la especialidad es la “tenguayaca” frita. T





ambién hay restaurantes con platillos a base de carne de montaña.

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